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2021: Un Año de Promesas Rotas

En los primeros días de su toma de posesión, el presidente Joe Biden firmó órdenes ejecutivas que desechaban algunas de las políticas de inmigración draconianas de su predecesor y dio a conocer la Ley de Ciudadanía de 2021, un marco legislativo que ofrece un camino para que millones de inmigrantes indocumentados ajusten su estatus. Aunque imperfectos, estos pasos iniciales ofrecían una luz de esperanza para las comunidades inmigrantes. Sin embargo, la esperanza se convirtió en frustración y luego en desesperación, ya que el gobierno de Biden no pudo implementar los cambios en la política de inmigración que había prometido.

En el frente legislativo, ni la Cámara de Representantes, incluso con una escasa mayoría, ni el Senado han avanzado en ningún marco legislativo para revisar el sistema de inmigración. Como alternativa, lxs demócratas han intentado integrar un alivio migratorio en Reconstruir Mejor (Build Back Better), un proyecto de ley de reconciliación presupuestaria que evita el filibustero y que solo requiere una mayoría simple para ser aprobado. Sin embargo, la Parlamentaria del Senado, que debe emitir su postura sobre si las estipulaciones sobre inmigración pueden incluirse en el proyecto de reconciliación, ha obstaculizado las tres propuestas, incluyendo el "Plan C", una propuesta debilitada que incluye protección temporal pero sin un camino hacia la ciudadanía. Lxs demócratas del Senado tienen el derecho a ignorar su opinión, pero no está claro si tienen los votos para hacerlo.


Mientras tanto, el gobierno de Biden sigue implementando algunas de las políticas migratorias más atroces de Trump, como los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP por sus siglas en inglés) o “Quedate en México'' y el Título 42. Aunque la administración anunció el término de los MPP en octubre, un juez emitió una orden judicial federal que ordenaba la reanudación de la política. El gobierno de Biden anunció planes para reanudar el programa hasta que se levante la orden judicial. Además, se ampliaron los MPP para incluir a lxs haitianos y a otras personas no hispanohablantes del hemisferio occidental previamente exentas, trasladando a los solicitantes de asilo a México para que esperen sus audiencias. Este es otro ejemplo de cómo Biden tiene en la mira a lxs solicitantes de asilo negros, incluyendo la horrible expulsión y deportación forzosa de miles de haitianos que se refugiaron bajo un puente fronterizo en Del Río, Texas, este verano. Con el pretexto de cuidar la salud pública, el Título 42 pone aún más en peligro la vida de los solicitantes de asilo al expulsarlos a México o a los países de los que han huido. En lo que va de 2021, los medios de comunicación han informado de al menos 7,647 ataques violentos, como violaciones, secuestros y agresiones, contra solicitantes de asilo que han sido obligados a esperar indefinidamente en México en campamentos precarios e improvisados, según la organización Human Rights First.


Al mismo tiempo, la detención de inmigrantes ha aumentado en un 70%, y más de 26,000 personas han sido deportadas desde que Biden asumió la presidencia. Aunque el Secretario Mayorkas envió un nuevo memorándum a ICE con el cambio de prioridades de detención y deportación, el memorándum continua con la misma estructura de criminalización que tiene como objetivo a lxs inmigrantes de piel negra y cafe y otras personas de color, dando demasiada discreción a los agentes de ICE y de la patrulla fronteriza, ambas agencias con un largo historial de abusos. Para empeorar las cosas, el gobierno de Biden está buscando contratos para reabrir antiguas instalaciones cerradas bajo su Orden Ejecutiva sobre prisiones privadas como centros de detención de ICE. Y a pesar de su promesa de campaña de poner fin a todos los acuerdos 287(g) realizados bajo el mandato de Trump, Biden sólo ha puesto fin a un solo acuerdo.

Joe Biden prometió una reforma migratoria "justa y humana" y una anulación rápida de las políticas de inmigración de Trump mientras estaba en campaña, pero hasta ahora, ha incumplido muchas de sus promesas. Al mismo tiempo los que se esconden detrás de los procedimientos parlamentarios en lugar de actuar con liderazgo fuerte y valiente son los demócratas del Congreso que siguen perpetuando un sistema de inmigración cruel y disfuncional que criminaliza a nuestras comunidades, separa a nuestras familias y viola los derechos humanos fundamentales. Las comunidades de inmigrantes y refugiados del Sur y de todo el país seguirán organizándose para hacer que el presidente y el Congreso rindan cuentas de sus promesas de reformar el sistema de migración inhumano y roto, de poner fin a la detención y la deportación, y de garantizar un camino de acceso a la ciudadanía para inmigrantes indocumentadxs.



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